lunes, 27 de agosto de 2012

  


Generalidades de la heridad quirugica



Sin la capacidad de cicatrización no se podría sobrevivir a los traumatismos o a las intervenciones quirúrgicas.
Desde la antigüedad se ha intentado contribuir para que se realice una correcta cicatrización de las heridas.
En la parábola del Buen Samaritano en el Evangelio de San Lucas nos menciona el uso de sustancias antisépticas.
En 1363 Guy de Chauliac promulgó el tratamiento abierto de las heridas contaminadas.
En 1847 Semmelweis utilizó antisepsia quirúrgica profiláctica.
En 1867 Lister empleó el ácido carbólico en la antisepsia.
En 1870 Volkmann y Nossbaum cerraron las salas de cirugía por la alta incidencia de infección en las heridas.
En 1876 Koch demostró la etiología bacteriana de las infecciones.
En 1917 se realiza una reunión de cirujanos ingleses y franceses en París en la que acordaron tratamiento para las heridas: Desbridación, Escisión y dejar abiertas las heridas contaminadas o sucias.
En 1929 Fleming desarrolló la Penicilina.
Actualmente se puede influir en la cicatrización y prevenir problemas de infección y cicatrización incompleta o excesiva sin embargo, siempre constituirá una expectativa indeseable, las complicaciones en la cicatrización de las heridas.

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